Con la panza llena, empezamos el descenso. Ya finalizando empezaron los relámpagos, los truenos, y lluvia por segunda vez, y más fuerte. La gente empieza a correr, buscando refugio, imitamos la conducta yendo a una panaderia a tomar un tinto (cafe) y ver el show. Se sumó el viento y las gotas empezaron a venir de costado dando un espectáculo increíble cuando golpeaban con los parabrisas de un coche. El agua bajaba de las calles inclinadas, como arroyos, se cortó la luz y fue como la caída de telón de una obra teatral. Era para agradecer, aplaudir. Un rato más y paro. Todos empezaron a tomar de nuevo las calles, quizas para volver a sus casas, quizas porque finalizaba la función.

Interactuando con la vaca, que la extraño en su condición de bife de chorizo
Una casa típica del paisaje paisa

Parte del grupo de caminantes